miércoles, 8 de febrero de 2017

Luar na lubre: Treinta años de folklore y leyendas

La mítica banda coruñesa Luar na Lubre celebra su XXX aniversario con una gira que pasó por Almería, llenando el Teatro Cervantes y hechizándonos a todos con su magia


Han pasado más de tres décadas desde que un joven coruñés, Bieito Romero, decidió vender su emisora de radio-aficionado para comprarse una gaita y un vinilo, ‘Fonte do Araño’, del ya entonces referente de la música popular gallega, Emilio Cao. Ambas adquisiciones cambiaron su vida de una forma que él no podía imaginar. Algo después, allá por el año 1986 fundaba, junto a otros jóvenes amantes del folk de su tierra, una banda destinada a convertirse en mítica: Luar na Lubre. Un nombre que suena a magia y que cuando conocemos su significado – ‘el resplandor de la luna en el bosque sagrado de los druidas’ – nos deja claro que algo fantástico va a ocurrir al escuchar cada uno de sus discos.
El propio Bieito reconoce que fue un golpe de suerte el hecho de que poco después el gran Mike Oldfield se fijase en ellos, versionase un tema de su primer disco, ‘O son do ar’, e incluso los invitase a compartir escenario durante una de sus giras por España donde, por cierto, yo pude verlos por primera vez.
Pero mientras contaba esa historia en el escenario de nuestro Teatro Cervantes, también señalaba otra gran verdad: “si no hubiésemos sabido aprovechar el momento, gestionarlo y trabajar con tenacidad, no estaríamos aquí con vosotros esta noche”.
Y es que el pasado viernes nos encontramos con el magnífico directo de una experimentada banda, con dieciocho discos a sus espaldas. Un grupo a prueba de modas que sigue llenando auditorios. Una formación que mantiene intacta ilusión y proyecto. Pero que, sobre todo, continúa conservando la magia.
Comenzaron con ‘Leabhar Ghabhála’, un tema de uno de sus discos más ambiciosos, Torre de Breoghan, donde se acompañaban de la Sinfónica de Galicia. La ausencia, en este caso, de la orquesta no restó un ápice de fuerza a esta composición, con la que consiguieron atrapar al público desde el inicio.
A partir de ahí, la veteranía y virtuosismo de Bieito con sus gaitas – tradicional y midi – y acordeones, se sumó a las de Pedro Valero en las guitarras, Xan Cerqueiro en las flautas, y Patxi Bermudez y Xabier Ferreiro en las diferentes percusiones. No tan veteranas, sino muy al contrario, eran las féminas de la banda, con una maravillosa y participativa Antía Ameixeiras al violín y la nueva voz, Belém Tajes,  que se estrenaba oficialmente en Almería y que encaja a la perfección en la banda. Eso sí, imagino que comenzar en una formación tan legendaria cantando uno de sus himnos, el famoso ‘Chove en Santiago’ debió restarle alguna hora de sueño la noche anterior.
El recital transcurrió de forma tan fluida que las horas parecieron minutos, abordando algunos de sus temas más populares, como el ‘O son do ar’, la mencionada ‘Chove en Santiago’,  o la emotiva ‘Memoria Da Noite’, que pone música a un poema de Xabier Cordal dedicado al desastre provocado por el petrolero Prestige.
Pero, sobre todo, nos quisieron mostrar otros temas menos conocidos de su extensa carrera discográfica y quizás más apegados a sus raíces, al folk gallego, como ‘Centeás’, ‘ Camiño Do Norte’, la mini-suite ‘Xota de Xosé/Bretemas e Raiolas/Carballesa do Ibio’ incluida en su último disco, ‘Extra:mundi’, la trepidante ‘Nau’ – donde Belém animó al público a corear el pegadizo estribillo – la festiva ‘Schiarazulla Marazulla-A Carolina’ – danza macabra que es imposible no acompañar con pies y palmas o, casi en primicia, ‘Fonte do Araño’, su propia versión del tema de Emilio Cao.
Con la joven Antía presentando el ‘Ao pasar pola Coruña’ y alabando el sentido rítmico de los almerienses el concierto iba llegando a su fin y fue ‘The sailors hornpipe’, una melodía popular celta que ya usó Oldfield también para cerrar su Tubular Bells, la elegida para despedir. Pero el público quería mas, y ellos guardaban algunos ases en la manga para los bises: su versión del conocido tema tradicional ‘Os animais’, la bellísima ‘Camariñas’  y el tema de Victor Jara, ‘El derecho de vivir en paz’, con carga de profundidad incluida dirigida al peligroso hombre que ahora gobierna uno de los países más poderosos del mundo.
Emocionante final de un concierto que Belém reconoció que recordará siempre y, sin duda, también los almerienses guardaremos en nuestra memoria musical.

jueves, 2 de febrero de 2017

Entrevista a Bieito Romero (Luar na lubre)

La veterana banda gallega Luar na Lubre lleva treinta años mostrando Galicia al mundo. Mañana viernes llegan 
al Teatro Cervantes de Almería donde han agotado localidades tres días antes del concierto. Su líder, que lleva en la 
formación desde sus inicios, ofrece algunas claves sobre lo que estos maestros del folk ofrecerán en directo



Mi primer recuerdo de Bieito Romero fue ver tu nombre en la contraportada de "Voyager", de Mike Oldfield ¿Fue aquella versión de tu "O son do ar" por el mítico autor de Tubular Bells y el disco "Plenilunio" lo que os dio el espaldarazo definitivo?

Sin duda fue un espaldarazo importante o punto de inflexión que nos hizo recapacitar sobre la posibilidad de profesionalizarnos. El apoyo de Oldfield fue decisivo, pero más aún el hecho de saber aprovecharlo teniendo proyecto propio y por supuesto trabajando con mucha constancia y entendemos que con las cosas razonablemente bien hechas hasta hoy.

-  Celebráis vuestro XXX aniversario ¿Cómo se consigue que una banda de folk se mantenga tanto, yendo cada vez a más?

Pues no hay más fórmula que la de tener proyecto, ilusión en defenderlo, trabajar duro, con criterio y tenacidad, procurando entendernos lo mejor posible internamente.

- En vuestros últimos trabajos, "Mar Maior" y "Torre De Breoghán" conectasteis la música e historia de Galicia e Irlanda, pero en "Extra:Mundi" volvisteis la mirada a la península, adaptando melodías del País Vasco, Valencia, Cataluña, Castilla, etc. ¿Por qué esa mirada hacia otras culturas musicales?

El 80% de los conciertos que hacemos desde hace años son fuera de Galicia, en el resto de España. En sus diferentes tierras nos sentimos muy bien acogidos y apreciados, creíamos que aquel era un buen momento para homenajear a los diferentes territorios hermanos aunque con características, idiomas e identidades diferentes. Fue así como surgió la idea de hacer "Extra:Mundi" y no descartamos que esa idea tenga continuidad en el futuro porque nos agradó mucho.

- El disco “XXX Aniversario” no es una recopilación al uso, ¿Que tiene de especial respecto a un "Grandes éxitos"?

Precisamente que en él apenas hay "grandes éxitos" sino los temas más escondidos de nuestra amplia discografía y que brillan con luz propia exactamente igual que los llamados "exitosos". La característica que tiene este nuevo álbum es la inclusión de 3 versiones actualizadas de temas antiguos, una revisión personal de un tema mítico de la música celta gallega llamado "Fonte do Araño" del arpista y compositor Emilio Cao y la inclusión de la versión que Oldfield hizo de nuestro tema "O son do ar" y que el retituló como "The song of the sun".

-Por primera vez, y precisamente en Almería, se va poder escuchar a la nueva vocalista de Luar na Lubre, Belém Tajes ¿qué puedes contarnos sobre ella?

¡Efectivamente! Será la primera vez que ella haga un concierto oficial con Luar Na Lubre. Ya colaboró en el de inicio de gira en Santiago de Compostela pero este es su primer concierto dentro del grupo, y yo, personalmente, creo que Belém tiene una voz cargada de matices muy interesantes para el proyecto. Comenzó su andadura en el canto desde la música puramente tradicional y fue evolucionando a diferentes formas estilísticas más actuales. Sin duda creo que será una voz que aportará novedades gratificantes al sonido de Luar Na Lubre.

- Por último, ¿qué puedes adelantar sobre el espectáculo que mañana vais a ofrecer al público almeriense?



Vamos a hacer un repaso de nuestra trayectoria parándonos en diferentes momentos de la misma. Será un repertorio variado donde combinaremos lo lírico con lo épico y lo festivo, y seguro que disfrutaremos de la noche que, en este caso, tendrá cierto color celta y atlántico.




jueves, 26 de enero de 2017

Perales da calma y regala nostalgia

El septuagenario compositor y cantante presentó su último disco, “Calma”, en El Ejido, y dio un repaso su carrera, llena de canciones que ya son eternas.


Aquel que acuda a un concierto de Jose Luis Perales buscando sobresaltos o un subidón de adrenalina, se equivocaría tanto como el que asista uno de AC/DC o Helloween esperando quietud y melancolía, o a uno de Sabina para escuchar alardes vocales. Cada buen artista ofrece lo que sabe y puede hacer bien: Y lo de Perales es el amor, no le deis más vueltas. O el desamor, la tristeza, la melancolía, lo otoñal, en definitiva.
Y si bien es cierto que en un concierto de los Stones la media de edad de la audiencia suele ser baja, porque atrapan a las nuevas generaciones, raramente pasa con artistas como Perales, que ya comienzan su carrera escribiendo canciones claramente dirigidas al público adulto. Y ese era el tipo de público que el pasado sábado 21 de enero, noche con un frío que el artista parecía traer como parte del espectáculo desde su Cuenca natal, llenó hasta la bandera el Auditorio de El Ejido. Ese tímido chico que podía haber sido toda su vida un modesto electricista, a sus 72 años recién cumplidos sigue llenando recintos y emocionando al personal. Si jugásemos a las estadísticas, puede que sea uno de los autores que más usa las palabras "Te quiero" y "amor" en sus canciones, pero a los Zeppelin les ocurre lo mismo con "baby", y casi ningún duro roquero se lo echa en cara a Robert Plant.
Ofreció un show con un set-list milimétricamente estudiado para hacer aflorar las emociones, con su voz aún potente y cristalina, alternando sabiamente temas de su nuevo disco, "Calma", con otros de su extensa carrera, en su mayoría grandes clásicos ya, canciones que hasta los  más reacios tararearían sin dificultad de cabo a rabo.
Junto a él, una solvente banda, formada por músicos curtidos en estas lides. En las guitarras, David Escudero y Borja Montenegro, al bajo Santi Greco, Pablo Serrano en la batería, Gino Pavone en la percusión, Josemi Sagaste en vientos y acordeón y Pau Alvarez, como teclista y director musical.
De su último trabajo, producido por su propio hijo, Pablo Perales, sonaron temas que, sin sorprender, no dejan de ser bellas canciones: "En un banco de la calle", "Al otro lado de las montañas azules", "Si pudiera", la hermosa y acústica balada "El reencuentro", el ´swinguero´  homenaje a su nieto en "Canción para Guillermo", o la homónima "Calma". Un disco, según explicó, pensado como antídoto a la violencia que nos rodea. Perales tiene su punto reivindicativo, pero hay que saber leerlo entre líneas en unas composiciones cuyo proceso creativo incluye siempre su casa en el campo, chimenea, café, cigarrillos - cuando podía fumar - y su guitarra. Y el otoño, porque él siempre compone en esa estación. Alguien que reconoce solo haber escrito una canción fuera de nuestro país. Un Perales quejoso de que le considere un hombre triste, pero al que las canciones le salen así, no puede evitarlo. En ese contexto, comprendemos mejor porque de su mente surgen "Me llamas", "Si", "El amor", "Canción de Otoño" o ese éxito de su primer disco,  "Mis canciones",  en el 73, "Celos de mi guitarra”.
No faltaron algunos escritos para otros, como el famoso "Porque te vas", que dio la vuelta al mundo con "Cría cuervos" en la voz de Jeanette,  con el que inició un mini-set acústico, junto a "Creo en ti", coescrita con Bosé, y "América", dedicada al continente que tanto le ha dado.
Y, por supuesto, sus pesos pesados, ese "Y como es él", con anécdota incluida. Reconoció haberla escrito para Julio Iglesias pero “…al final no se la di”. Como resultado, se convirtió en uno de sus mayores éxitos, que ya es decir en una carrera como la suya.

O los dos bises que se tenía guardados en la manga, "Te quiero" - solo con este sube mucho la media estadística antes citada - o su famoso "Un velero llamado libertad" con el que se despedía, dejando unos minutos finales en solitario a su banda desfogándose a nivel instrumental, tras dos horas de pura contención y dulzura.
Aún así, el público abandonaba el abarrotado auditorio posiblemente con una sola palabra en la mente: Amor. Nuevamente, misión cumplida, Jose Luis.



sábado, 14 de enero de 2017

Paso a paso con Linde

El saxofonista Juanma Linde inundó de poderoso funk y elegante "smooth jazz" el Teatro Apolo el pasado jueves con su nuevo trabajo “First Steps”.


Energía es la primera sensación que me viene a la mente. Es lo que Juanma Linde transmite con su saxo en cada nota que toca. Pero eso sería simplificar demasiado un proyecto complejo que ha quedado plasmado en un fenomenal disco recién editado por este saxofonista jienense, pero ya almeriense de adopción.
El disco "First steps" podría y puede competir con cualquier producción norteamericana del género en el que quizás podría encuadrarse: el smooth jazz. Vertiente del jazz, por cierto, denostada por algunos ortodoxos, pero apreciada por todos los que gustamos de la creatividad,  sensibilidad y sonidos impecables, y no solo buscamos virtuosismo y purismo, cualidades también presentes aquí, desde luego.
El pasado jueves fue estrenado en directo en el Teatro Apolo de nuestra capital, y el resultado, como debe ser, fue similar pero diferente a la grabación, ya que hay que añadir a la calidad del trabajo la fuerza y la descarga de energía que todos los músicos extendieron por el escenario, y derramaron por el patio de butacas.
Músicos eran unos cuantos y todos buenos: una sección rítmica de lujo, con unos contundentes Paco Torres en la percusión, Domi Navarro en la batería y Miguel Villafranca en el bajo. Las guitarras de Jose Luis Miralles y los teclados de Luis Sánchez  - productor del disco, además -, dieron el soporte armónico perfecto a la música de Juanma. Y no me olvido de Macarena García, cantante que me dejó impresionado, sobre todo en su interpretación del tema “Think about your love”.
Pero, sobre todo, tengo que destacar a la sección de metales, con  Jose Diego Sarabia al trombón, Diego Pecharromán al saxo y Jose Carlos Hernández en la trompeta y fliscorno. Ellos son el presente y, sobre todo, el futuro del jazz de nuestra tierra.
El concierto se inició suavemente con uno de los temas más bellos del disco, “Amanecer en Stone Town", pero de inmediato explotó con uno de mis favoritos, “Funk yourself”, título que ya lo dice todo por sí mismo. Sonaron también temas de su anterior trabajo, como “Fresco”  o el homónimo “Momento ahora”,  alguna versión, como el “Walk the walk” de los Spyro Gyra, líderes indiscutibles del género ‘smooth’, o “Pass the peas” de Maceo Parker, gran influencia en la música de Juanma -, pero sobre todo el concierto se centró en los temas de su nuevo trabajo, "First Steps", como los dos iníciales citados o “Piel de nube”- dedicada a sus sobrinos -, “Coma y aparte” – inspirado por sus experiencias en el festival de Sa Coma-, “Mientras dormías” – dedicado a las sufridas cónyuges de los músicos - o “Moraleja”, nombre originario de su pueblo.
Momento emotivo con su maestro, el pianista jiennense Cristóbal Soria, interpretando junto a él la bellísima balada “Pasaba por aquí”, a piano y saxo, y su composición “Nazaret”. Así como el otro invitado, Javier Domínguez “vecino”, que interpretó magistralmente al bajo dos temas con la banda, uno de ellos de composición propia, “Walking on AL”. El concierto acabó por todo lo alto mezclando el tema de Linde “Fabrifunk” con un tema de otros clásicos, Incognito, llamado “Always there”

En resumen, Juanma Linde - respaldado por una estupenda banda -  transmite pasión en el escenario. Su cuerpo y alma se funden con sus diversos saxos, logrando sacarles esa alegría que lleva dentro y consiguiendo mezclar funk, soul, swing y blues. En definitiva, hace que todo suene a música hecha con el corazón con la que no puedes dejar de moverte y disfrutar.

viernes, 18 de noviembre de 2016

Cole Porter, una ilusión cumplida


COLE PORTER, UNA ILUSIÓN CUMPLIDA

El pasado sábado 5 de noviembre el septeto liderado por Jose Balastegui presentó su original Homenaje a Cole Porter, ante un público que abarrotó el  Teatro Apolo de nuestra capital. 


Ser imparcial al escribir sobre un concierto con grandes amigos en el escenario no es nada fácil. Pero el proyecto del septeto de Jose Balastegui con su Homenaje a Cole Porter merece el esfuerzo, porque su ardua labor ha dado como resultado un producto musical delicioso y de gran calidad.

Como el mismo Balastegui comentó en su presentación, Porter tuvo la desgracia de ser coetáneo de Irvin Berlin, George Gershwin o Jerome Kern, y en su momento no obtuvo el reconocimiento merecido. Lo ha ido logrando con el tiempo y actualmente no existe músico de jazz que no haya interpretado algún tema suyo. Lo han interpretado Sinatra, Miles, Coltrane o Ella Fitzgerald, por nombrar cuatro de los más grandes. Uno de los imprescindibles del cancionero popular norteamericano. Su “Begin the begine” sería un ejemplo que conocen hasta los más profanos.

El concierto se inició con una versión instrumental del “All of you”, a modo de presentación de la banda, donde cada solista tuvo su espacio.
La cantante Sara Marcos entro a escena con un alegre arreglo del “You do something to me”, que le ayudó a romper el hielo. Gran responsabilidad poner voz a este ambicioso proyecto para quien hasta el momento solo había tenido experiencia en jam sessions y alguna colaboración con la Clasijazz Big Bang Swing and Funk. Os aseguro que superó con creces todas las expectativas.
Prometían dar un aire diferente a cada arreglo, y la versión “Night and day” – en la que presentaron al percusionista Juanjo Simón – demostró que iban en serio, llevándola a un terreno ‘funk’ donde destacaría al batería Miguel Canale, cuya progresión está siendo espectacular.

La visión del “I love Paris” nos transportó al latin-jazz, donde subrayaría la labor al contrabajo de Gines Peregrin, y el solo de piano de Arturo Almécija, más libre, mas coltraniano. El solo de percusión de Simón hizo volver al sabor latino. La bossa también tuvo presencia con la versión del “I concentrate on you”, con Balastegui empuñando la flauta travesera y, momento mágico de la noche, esa bella intro de Almécija, que dio pie al “Just one those things”, empezando solos piano y la preciosa voz de Sara, cogiendo después derroteros mas swing.

Emocionante la presentación del “Let´s do it (let´s fall in love)”. Sara reconoció que, tras escucharla por Kim Basinger en la comedia “Ella siempre dice sí”, soñó con interpretarla alguna vez en un escenario como ese.
La primera parte acabó con el “So in love” con aires de funk suave, pero como en todo concierto de jazz tiene cabida una balada clásica, de esa forma dieron comienzo a la segunda parte con “Every time you say goodbye”. Especial lucimiento del líder y arreglista del septeto, Jose Balastegui, aquí con el tenor, pero que no dejó en todo momento de demostrar su dominio en todo tipos de vientos, alternando entre saxos, clarinete y flauta.

Con cambio de vestuario espectacular Sara volvió al escenario, y retorna el swing de corte más clásico con “I´ve got you under my skin”, estilo que también aplicaron a “What´s is this thing called love” o “I love you”, uno de mis preferidos de Porter, quizás por una maravillosa versión Bill Evans.
Sin embargo, “Easy to love” mostraba un claro ritmo de samba brasileña, un piano eléctrico muy sesentero y cierto aire flamenco con la flauta.

De la sensual “My hearts belong to daddy” destacaría la sensibilidad y buen gusto de Jose Granados a la guitara, una constante durante todo el concierto, así como en todas sus intervenciones como solista. También de gran belleza y misterio estuvo rodeada la versión de “Get out of town”, cercana al bolero, con una preciosa y sutil percusión de Simón.

Con el celebérrimo “Love for sale”, donde nuevamente salieron a relucir los ritmos latinos, y con nuevos lucimientos de los solistas, se cerró el concierto.
La petición del bis no se hizo esperar, con un “meddley” del famoso “I get a kick out of you” con “In the still of the night”.

Magnifica noche de jazz en el Teatro Apolo, tras la que puedo afirmar que ha surgido un nuevo proyecto de gran calidad en nuestra ciudad que sinceramente espero tenga la continuidad que merece.



domingo, 13 de noviembre de 2016

El jazz de gran formato inunda Roquetas


EL JAZZ DE GRAN FORMATO INUNDA ROQUETAS

Los días 28 de octubre y 4-5 de noviembre Roquetas se inundó de jazz. De entre de la múltiples actividades de su estrenado festival, destacaron los grandes conciertos en su Teatro-Auditorio.

No son buenos tiempos para el jazz, o quizás nunca lo han sido en este país. Por desconocimiento, muchos tuercen el gesto solo con escuchar ese término: jazz. Por eso se valora mucho más el nacimiento de un nuevo festival, y Roquetas de Mar ha apostado por ello organizando su “I Festival Internacional de Jazz”. Lo ha hecho a lo grande, con tres conciertos maravillosos, dos big bands y una orquesta sinfónica. Ardua tarea resumir tanta buena música en una página.

El festival comenzó con el pianista valenciano Albert Sanz y su último proyecto, llamado L´emigrant, una serie de composiciones basadas en su experiencia tras una temporada en Suiza. Temas impecablemente arreglados e interpretados por Sedajazz Big Band, una fábrica de buenos músicos que debería existir en cada ciudad si nuestra pobreza cultural no fuese tan acusada.

Comenzaron con el sarcástico Movilidad exterior — aludiendo al eufemismo usado por la ministra Báñez para no decir emigración — como intro al fantástico L´emigrant, pieza fundamental del proyecto, donde pudimos disfrutar de los estupendos arreglos y la compacta sonoridad de la Sedajazz.
Más cercanos al free, Fuga de Cerebros — con duelo incluido entre el saxo de Vicente Macián y el trombón de Víctor Colomer — o Foret, dedicado al trompetista Voro García, gran protagonista del tema. También hubo espacio para temas de corte más clásico, entre el swing y el bop, como Bird´s Eye — dedicado a un club de jazz de Suiza —, Levando anclas o la preciosa y "ellingtoniana" Lisboa adormece. Y muy especiales las intervenciones del cantante Carles Denia, que comenzó con Si De Vora Meu Un Dia, incluida en el disco. Su voz rasgada y aterciopelada — con ciertos tintes andaluces aun cantando en valenciano — cautiva de inmediato, como se demostró en Quina plaent vesprada al lit o en Del destí en ticn prou de saber, con la que terminaron el concierto; ambos temas con arreglos inéditos de Sanz estrenados justo esa noche.
La primera parada del festival me dejó con un fabuloso sabor de boca, y esperando con ansia el siguiente concierto.
Pero lo de siete días después fue de un nivel de excelencia equivalente. En este caso el jazz y lo clásico se daban la mano. Afortunadamente está desapareciendo esa separación entre los músicos de ambos mundos, en favor de la música con mayúsculas. La gran protagonista de la noche era la Orquesta FIMA, dirigida por Emilio Fenoy, y comenzaron con el que para mí es uno de los mejores pianistas de la actualidad: Marco Mezquida. La obra, un clásico que mezcla de forma genial el jazz con la mal denominada “música culta”, Rhapsody in blue, de George Gershwin, incluye algunos maravillosos fragmentos improvisados por Mezquida. Tras ella, Marco nos regaló unas variaciones improvisadas sobre la famosa melodía de La tarara que volvieron a dejarnos sin aliento.
Casi sin tiempo para recuperarlo llegó el momento de ese cuento musical llamado Journey into Jazz, de Gunther Schuller; recuerda a Pedro y el lobo, de Prokofiev, pero relatando el proceso de introducción de un joven músico en el universo jazzístico. Preciosa fábula sonora, perfectamente narrada por Pablo De Coupaud, que demuestra que no basta el estudio y dominio del instrumento para ser músico de jazz. Se sumaron a la orquesta un quinteto formado por Antonio González, Bori Albero, Ramón Prats, Voro García y Sergio Albacete; estos dos últimos fueron los más destacados por sus diálogos instrumentales.
Como colofón, algo muy difícil de escuchar hoy en día. Al revolucionario Charlie Parker en un momento de su carrera le apeteció grabar con una orquesta de cuerdas, y el polémico experimento quedó para la historia en unas magnificas grabaciones: Parker with strings. Nuestro Parker particular fue el fantástico Antonio González, que calcó al maestro — algo nada fácil — en perfecta conjunción con la orquesta, y nos regaló algunas de esas joyas, como Just Friends, I´ll remember April, East of the sun o Easy to love.
Al no poder asistir al Epitaph de Mingus con la Double Big Band de Clasijazz no puedo relatarlo, pero si tocaron igual de bien que en su estreno, justo hace un año, apuesto a que fue genial.
Larga vida al recién nacido festival de jazz de Roquetas de Mar y esperamos con ansia su segunda edición.
Ramón García es pianista, compositor y arreglista de Almería. Más en ramongarciamusic.blogspot.com



domingo, 28 de agosto de 2016

Donde estabas entonces...: Serrat, en tránsito hacia otras músicas

Joan Manuel Serrat: 25-08-1982 - Recitales De feriaSerrat, en tránsito hacia otras músicas

Serrat no era sólo un buen cantante y poeta. También supo modernizar su música y acercarnos al jazz a unos cuantos jóvenes en los ochenta.

Calurosa noche de feria de un ya lejano 1982. Mi amigo Jose Granados y yo nos dirigíamos a la Plaza de la Constitución, lugar que ya empezaba a quedarse pequeño para ese tipo de eventos, para presenciar un concierto al que nadie más de nuestra cuadrilla juvenil debió de querernos acompañar. Un recital mágico que acabó marcándonos como músicos y como personas.
Si hubo algún momento de descubrimiento musical en toda su amplitud, es muy posible que nos ocurriese en ese año, y que gran parte de culpa la tuviese ese tal Serrat o, para ser más exactos, los músicos que lo acompañaban. 
Visto con perspectiva, es posible que aquellos dos chavales que no perdían detalle de todo lo que ocurría en ese escenario fuésemos un poco 'frikis', término no tan popular en aquel momento. Éramos unos bichos raros que gastábamos hasta nuestra última peseta en todo lo que oliese a música: discos, conciertos o instrumentos. Ya intuíamos que iba a ser algo importante en nuestras vidas. Y esa noche lo fue, ¡¡¡ vaya si lo fue!!!
Serrat había editado su 'En tránsito' sólo un año antes; obra que con el tiempo se ha convertido en un clásico, pero que en aquel momento solo era su nuevo disco. Un trabajo en el que dejaba algo de lado su vena romántica y, aún con el gusto y exquisitez que le caracteriza, soltaba a los perros y no dejaba títere con cabeza en algunas de sus letras.
No recuerdo con exactitud el repertorio de aquella noche, máxime por el hecho de ser la primera pero no la última vez que lo vimos en aquella década, pero pondría la mano en el fuego por que sonaron clásicos como 'Fiesta', 'La saeta', 'Mediterráneo', 'Aquellas pequeñas cosas' o ese tango de Enrique Santos Discépolo que tanto le ha gustado siempre cantar, 'Cambalache'. Y tampoco faltaron sus homenajes a los poetas Machado y Hernández, con 'Cantares' y 'Elegía a Ramón Sijé', respectivamente. 
Pero nosotros disfrutamos más con las de reciente creación, maravillas como aquella instancia hecha canción, 'A quien corresponda'; ese bofetón al 'yuppie' llamada 'A usted'; el homenaje a un Miguel Gila vivo aún en aquel momento, con 'Esos locos bajitos'; la romántica —sin caer en la horterada— 'No hago otra cosa que pensar en ti'; o esa joya de kilométrico nombre titulada 'Uno de mi calle me ha dicho que tiene un amigo que dice conocer un tipo que un día fue feliz'.
En ellas era donde más destacaba la influencia de los tremendos músicos que lo acompañaban, liderados por un Ricard Miralles al piano que sobresalía por su destreza con las teclas y su tremendo swing.
Nuestro descubrimiento del jazz como música primordial comenzó en noches como esa, porque el jazz es una música de directo. Jose me recordaba cómo nos sorprendió que el batería, Francesc Rabassa, tocase mientras leía una partitura, algo que nosotros, en nuestra ignorancia juvenil, asociábamos solo con la música clásica. Y cómo le fascinó el buen hacer del guitarrista, Albert Cubero. 
Estaban claras nuestras preferencias, pues él no perdió detalle de las manos de Cubero, mientras que a mí me giraba la cabeza el virtuosismo pianístico de un Miralles en su mejor momento. 
No teníamos muy claro aún de qué planeta provenían esos músicos, pero nos percatábamos de las sonoridades que lograban, los ritmos o la precisión en los arreglos. Poco tenía aquello que ver con el pop y el rock que escuchábamos habitualmente. Ahí se escondía algo más.
No podemos asegurar si ocurrió esa noche, o en una similar de un concierto posterior del mismo Joan Manuel, pero tras terminar el recital y estando todavía en ese estado de levitación en el que te deja tal aluvión de buena música, pusimos rumbo al mítico Georgia Jazz Club, para que las estridentes músicas fiesteras que rodeaban la ciudad en esa noche de feria no rompiesen el hechizo en el que andábamos sumidos. Y allí estábamos, comentando la jugada, cuando apareció por el local Ricard Miralles. Se nos sentó casi al lado, pero nuestro pudor juvenil nos impidió reunir el valor suficiente para dirigirle la palabra y felicitarlo por el concierto. 
Esa noche solo compartimos cenicero con el maestro y ya nos fuimos felices para casa.
Agradezco a Jose Granados, amigo y compañero musical en mil y una batallas, la ayuda prestada para recordar esa mágica noche.